Macarena de Castro

Cuando echaba una mano en la hamburguesería de su familia, Macarena de Castro quería ser cualquier cosa menos cocinera y estudió Bellas Artes. Afortunadamente, descubrió otra visión del oficio en un congreso gastronómico y se apuntó a la Escuela de Hostelería de las Islas Baleares. Trabajó con Hilario Arbelaitz o con Andoni Luis Aduriz y pasó por El Bulli o por Arzak. “La Mallorquina”, como le apodan sus colegas, le ha dado la vuelta al negocio familiar y se ha convertido a sus 32 años en una de las cocineras más interesantes de España. La solidez profesional y la inquietud creativa se suman en la cocina de Jardín, para el que logró una estrella Michelin en 2012, a una apuesta por la despensa insular de temporada cuyas limitaciones suple con talento para transformar las espardenyas en palomitas, la piel de la anguila en angulas o las cabezas de las gambas en sobrasada.

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